¿A quién pagar primero?

Más allá del día que recibas tu sueldo, en general, lo común es con ese dinero, pagar deudas (como la tarjeta de crédito), cubrir gastos mensuales (desde la cuenta de la luz, de internet, del celular hasta Netflix), pagar servicios básico como la comida y lo que sobra (si sobra), ahorrarlo. 

Es que manejar las finanzas personales de esa manera está bastante instalado. Haz la prueba preguntando a tus amigas, amigos o familiares cómo administran su plata, cuáles son sus prioridades al momento de pagar y qué tanto espacio dan al ahorro. 

Ahora, al contrario de esa manera de manejar tu plata es que en la teoría de las finanzas personales existe un principio bastante disruptivo que vale la pena conocer: Págate a ti primero.  

Aplicable tanto para personas que tengan un contrato de trabajo fijo o para independientes – freelancer. Págate a ti primero es una estrategia que apunta a solventar los gastos de hoy y, sobre todo, del futuro.  

Entendiendo la importancia de solventar los gastos cotidianos, apunta a pensar en el largo plazo, otorgándole al ahorro la importancia que de verdad se le debería dar. 

Pagarse primero a sí mismo quiere decir que parte de tus ingresos se destinen, por ejemplo, a: 

  • Crear un fondo de emergencia  
  • Contar con un seguro de vida 
  • Mejorar tu pensión 

En el caso de mejorar tu pensión, un dato relevante para contextualizar: según el informe Panorama de Pensiones 2021, publicado por la OCDE, la población ha envejecido en todos los países de la OCDE. Respecto de Chile, se espera un aumento de la edad mediana en algo así como diez años.  

Entonces, si a 2020 se calculaba que la esperanza de vida en nuestro país era de 80 años, habrá, en no mucho tiempo, un incremento importante. 

Si hoy ya es un hecho que desde la edad de jubilación tanto hombres como mujeres vivimos 17 años más, es fundamental que lo ahorrado tras pensionarnos sea suficiente para disfrutar y tener ciertas certezas.  

Por eso y muchas razones más es que ahorrar pensando en el futuro es indispensable.  

Un camino para lograrlo es, justamente, siguiendo la técnica de pagarse primero a sí mismo y contribuir al bienestar financiero de mañana.

Para lo cotidiano es útil entender la costumbre de ahorrar como si fuera otra cuenta mensual que recibes. Que sea, incluso, la más importante y la primera por pagar.  

Programarlo como un gasto de primera necesidad —eventualmente equivalente a comer— lo volverá un hábito y dejarás de interpretarlo como la renuncia a comprar o hacer algo que en ese momento quieras pero que, sabes, puede esperar un poco.  

Sí, ahorrar (y si es para la pensión) se ve menos atractivo y emocionante, pero mientras antes comiences, mejor. El tiempo será tu mejor aliado

¿Por qué planteárselo como un hábito? Porque después de repetirlo varios meses, el ahorro extra para tu pensión será una acción reflejo. 

Si el ahorro figura al final de tu checklist de presupuesto, hay dos escenarios posibles y bastante probables: juntaste mucho menos de lo que podías o juntaste lo que podías

Concretamente, ¿cómo hacer la diferencia para mejorar tu jubilación? A través del Ahorro Previsional Voluntario (APV). Este es un mecanismo de ahorro que complementa el monto que trabajadores y trabajadoras acumulamos mensualmente en nuestra AFP. 

Un APV permite ahorrar según tus tiempos, el monto que quieras y con la institución que prefieras. Aparte, y como incentivo, el Estado entrega beneficios tributarios a quienes aporten a su Ahorro Previsional Voluntario.  

Puedes contratar tu plan de ahorro de APV con una AFP, una corredora de bolsa o una empresa administradora general de fondos (AGF). 

¿Cuánto puedo aportar a mi APV mensualmente de acuerdo con mi sueldo? ¿Cuánto podría llegar a juntar de aquí al año que espero jubilarme?  

Simular una inversión según tu régimen tributario, lo que tengas o no ahorrado o los años en que esperas lograr la meta es, de todas maneras, la forma más eficiente de responder a esas y otras preguntas.  

Aunque sepas que tomar medidas para tener una mejor jubilación y que un APV es una eficaz herramienta para lograrlo, alcanzar el objetivo esperado requiere de orden y disciplina.